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El costo de no poder comprobar
Multas por la jornada de 40 horas: hasta $586,550 por no registrar
Las multas relacionadas con la jornada de 40 horas pueden alcanzar los $586,550 cuando una empresa obligada incumple con el registro electrónico de entradas y salidas. Worky te ayuda a conservar horarios, registros e incidencias en un solo lugar para responder con información, no con suposiciones.
Una jornada sin registro puede convertirse en una sanción
El artículo 994, fracción IV Bis, establece una multa de 250 a 5,000 UMA para la persona empleadora obligada que incumpla con el registro electrónico de jornada.
Con el valor diario de la UMA en 2026, el rango equivale aproximadamente a $29,327.50 y $586,550. La cifra cambia cuando se actualiza la UMA..
El artículo 994 pone una cifra al riesgo
La sanción no se aplica automáticamente por cualquier diferencia de horario. Está vinculada al incumplimiento de la obligación establecida en el artículo 132, fracción XXXIV.
La empresa obligada deberá poder registrar electrónicamente:
- La identidad de la persona trabajadora.
- El inicio de su jornada.
- La finalización de su jornada.
- La información solicitada por la autoridad.


¿Qué puede faltar durante una revisión laboral?
Tener un horario firmado no demuestra necesariamente cuánto trabajó una persona. La empresa necesita relacionar la jornada establecida con registros consultables.
Una revisión puede requerir:
- Entradas y salidas identificables.
- Fechas y horarios completos.
- Turnos asignados.
- Cambios y correcciones.
- Incidencias relacionadas.
- Historial disponible.
- Información por persona o periodo.
Si los datos están repartidos entre hojas, mensajes y dispositivos, reconstruir una jornada puede convertirse en una talacha justo cuando menos tiempo hay.
Un archivo no siempre es evidencia suficiente
Una hoja de cálculo puede ayudar a organizar horarios, pero por sí sola puede dejar dudas sobre quién capturó la información, cuándo se modificó y cuál era el registro original.
Los principales huecos aparecen cuando:
- Las horas se capturan manualmente.
- Cualquier persona puede modificar una celda.
- No existe historial de cambios.
- El turno no coincide con la asistencia.
- Las correcciones no requieren autorización.
- La información no se relaciona con nómina El riesgo no está en utilizar Excel como apoyo. Está en depender de un archivo que no permite reconstruir con claridad lo ocurrido.


Señales de que tu control de jornada necesita atención
La falta de registro no siempre significa que no existan datos. A veces significa que la empresa no puede reunirlos o explicar su origen.
Revisa tu proceso si:
- Cada sucursal utiliza un método diferente.
- Los horarios están en archivos separados.
- RH captura entradas manualmente.
- No existe autorización de correcciones.
- Las horas extra se calculan al final del periodo.
- Nómina recibe incidencias incompletas.
- Los reportes tardan días en prepararse.
Detectar estos puntos antes de una revisión permite corregir el proceso sin trabajar bajo presión.
Worky conecta el registro con la operación
Worky centraliza horarios, asistencia e incidencias para que RH pueda consultar la jornada por persona, equipo o sucursal.
Con Worky puedes:
- Registrar entradas y salidas.
- Configurar diferentes turnos.
- Asignar horarios por área.
- Detectar retardos y ausencias.
- Identificar tiempo extraordinario.
- Revisar correcciones.
- Consultar reportes.
- Relacionar incidencias con nómina.
Worky no garantiza la ausencia de sanciones ni sustituye la asesoría legal. Ayuda a mantener información organizada, disponible y relacionada con la operación diaria.


No esperes a una inspección para buscar los registros
Prepararse no consiste únicamente en instalar un método de checado. La empresa necesita definir horarios, responsables, correcciones y procesos para revisar la información.
Worky permite dar seguimiento desde el registro diario hasta la incidencia que debe considerar nómina. Así, RH puede detectar diferencias a tiempo y evitar reconstruir semanas de información cuando la autoridad la solicite.
Preguntas frecuentes sobre las multas y el registro de jornada
La multa para la persona empleadora obligada que incumpla con el registro electrónico de jornada va de 250 a 5,000 Unidades de Medida y Actualización. Con la UMA diaria de 2026, equivalente a $117.31, el rango aproximado es de $29,327.50 a $586,550. La cantidad deberá actualizarse cuando cambie la UMA.
El fundamento se encuentra en el artículo 994, fracción IV Bis, de la Ley Federal del Trabajo. Esta disposición sanciona específicamente a la persona empleadora obligada que incumpla con la fracción XXXIV del artículo 132.
La fracción XXXIV establece la obligación de registrar electrónicamente el horario de inicio y finalización de la jornada de cada persona trabajadora y presentar la información ante la autoridad cuando sea requerida. Por eso, no debe afirmarse que cualquier error relacionado con las 40 horas genera automáticamente una multa de $586,550.
La sanción está relacionada con el incumplimiento de esa obligación específica. Además, el monto máximo no significa que todas las empresas recibirán automáticamente la cantidad más alta. La autoridad deberá considerar las circunstancias del caso conforme al procedimiento aplicable.
El cálculo con la UMA de 2026 se realiza así: el mínimo corresponde a 250 multiplicado por $117.31, lo que da $29,327.50. El máximo corresponde a 5,000 multiplicado por $117.31, lo que produce $586,550.
Debido a que la UMA se actualiza anualmente, ambos importes deben revisarse antes de publicar, presupuestar o utilizar la cifra en una comunicación formal.
Para reducir el riesgo, la empresa necesita identificar si se encuentra dentro del ámbito de aplicación, definir un método de registro y mantener la información disponible. No basta con tener horarios establecidos si no existe evidencia del inicio y la finalización real de la jornada.
Worky ayuda a registrar entradas, salidas, turnos e incidencias y a consultar información histórica. La plataforma facilita la administración del proceso, aunque la empresa debe validar su situación particular con un abogado laboral y revisar las disposiciones generales que emita la STPS.
El artículo 132, fracción XXXIV, de la Ley Federal del Trabajo establece que las personas empleadoras obligadas deberán registrar electrónicamente el horario de inicio y finalización de la jornada de cada persona trabajadora. También deberán presentar esa información cuando la autoridad laboral la solicite, conforme al ámbito de aplicación y las excepciones que determine la STPS.
La obligación no se limita a elaborar una lista general de horarios. El objetivo es identificar el momento en que comienza y termina la jornada de cada persona.
En la práctica, un registro útil debería permitir relacionar la marcación con la identidad del trabajador, la fecha, la hora y el turno correspondiente. También conviene conservar cualquier corrección, autorización o incidencia que ayude a explicar diferencias.
Por ejemplo, si una persona tenía un turno de 09:00 a 18:00, pero registró salida a las 20:00, la empresa necesita identificar la diferencia y determinar si existió una autorización, una incidencia o tiempo extraordinario. Cambiar manualmente la salida a las 18:00 sin conservar el historial dejaría un vacío en la trazabilidad.
La reforma también señala que el contenido del registro electrónico tendrá valor probatorio pleno cuando se acredite que fue acordado entre la persona trabajadora y la empleadora. Esto vuelve relevante comunicar el método, definir políticas claras y documentar cómo se realizarán los registros y las correcciones.
Las disposiciones generales de la STPS que determinarán el ámbito de aplicación y las excepciones están previstas para entrar en vigor el 1 de enero de 2027. Por ello, las empresas deben mantenerse atentas a su publicación y no asumir que todas tendrán exactamente las mismas obligaciones.
Worky permite centralizar horarios, entradas, salidas e incidencias. RH puede consultar la información por colaborador, periodo o equipo y reducir la dependencia de capturas separadas.
La plataforma no determina por sí sola si una empresa está obligada ni sustituye la revisión legal. Su función es facilitar un proceso operativo con registros organizados y consultables.
Una hoja de cálculo puede servir como apoyo para organizar horarios, pero no necesariamente demuestra por sí sola el inicio y finalización real de la jornada. Su utilidad dependerá de cómo se capturen, protejan y conserven los datos. Un archivo editable sin identidad, marcas de tiempo ni historial confiable puede dejar vacíos durante una revisión.
Excel es una herramienta electrónica, pero eso no significa que cualquier archivo cumpla automáticamente con la obligación del artículo 132. La ley se refiere al registro electrónico del horario de inicio y finalización de cada persona trabajadora, no únicamente a conservar un calendario semanal.
Una hoja puede mostrar que una persona debía trabajar de 09:00 a 18:00. Sin embargo, esa información no acredita necesariamente que comenzó y terminó exactamente a esas horas. Si los datos se capturan días después, también puede resultar difícil explicar quién los ingresó y a partir de qué fuente.
Otro riesgo aparece cuando las celdas pueden modificarse sin conservar el valor anterior. Por ejemplo, una salida registrada a las 20:00 podría cambiarse a las 18:00 sin dejar evidencia visible de la corrección. En ese escenario, la empresa tendría dificultades para explicar el origen y la integridad de la información.
Para fortalecer el proceso, conviene identificar al trabajador, conservar fecha y hora, relacionar el registro con su turno, controlar los permisos de modificación y documentar las correcciones. También es importante que la información pueda consultarse por persona y periodo cuando sea requerida.
Un sistema especializado permite automatizar varios de estos elementos. Worky ayuda a registrar asistencia, asignar turnos, identificar incidencias y conservar información consultable. Esto reduce las capturas manuales y evita que RH tenga que reunir archivos de distintas sucursales al final del periodo.
No debe afirmarse categóricamente que Excel nunca puede formar parte del proceso. La suficiencia legal dependerá de las reglas definitivas, del caso concreto y de la evidencia complementaria.
La empresa debe revisar su método con un abogado laboral y mantenerse atenta a las disposiciones que emita la STPS. Worky aporta control operativo, pero la validación legal debe realizarse por separado.
Un reloj checador digital ayuda a registrar entradas y salidas, relacionar cada marcación con una persona y conservar información consultable. Esto reduce el riesgo de depender de horarios estimados o capturas manuales. Sin embargo, utilizar un sistema no garantiza automáticamente que una empresa evitará multas: también necesita políticas, responsables y una correcta administración.
La principal aportación de un sistema digital es la trazabilidad. RH puede conocer quién realizó el registro, cuándo ocurrió y con qué turno debe compararse.
Por ejemplo, si una persona inicia su jornada a las 08:05 y termina a las 17:15, el sistema conserva ambos movimientos. Si el turno programado terminaba a las 17:00, RH puede revisar los quince minutos adicionales y determinar su tratamiento.
Un registro aislado no siempre es suficiente. La empresa también necesita controlar cambios de horario, descansos, incidencias y correcciones. Si una marcación se modifica, conviene dejar evidencia de quién autorizó el ajuste y por qué se realizó.
Worky permite administrar diferentes métodos de registro, turnos, centros de trabajo e incidencias. La información puede consultarse por colaborador, equipo, sucursal o periodo. Esto facilita detectar retardos, ausencias y posibles horas extraordinarias antes de cerrar la nómina.
También ayuda a reducir el trabajo manual. En lugar de reunir hojas, mensajes y reportes de distintos dispositivos, RH consulta la información desde una misma plataforma y relaciona las incidencias con nómina.
La prevención no consiste únicamente en “tener un checador”. La empresa debe definir quién está obligado a registrar, cómo se atenderán las omisiones, quién puede corregir información y cuánto tiempo se conservarán los datos.
Worky facilita la ejecución diaria de esas políticas, pero no sustituye la asesoría laboral ni determina el alcance legal de cada empresa. La combinación de reglas internas claras, registros consultables y revisión jurídica ayuda a reducir el riesgo de diferencias y sanciones.







