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Reforma laboral 2026
Menos horas de trabajo, el mismo salario
La reforma protege el ingreso de las personas trabajadoras. El cambio será gradual: en 2026 se mantiene la jornada de 48 horas y, desde 2027, comenzará a reducirse hasta llegar a 40 horas semanales en 2030.
¿Qué dice la reforma de 40 horas sobre el salario?
La reducción de la jornada no permite disminuir el sueldo, salario ni prestaciones de las personas trabajadoras.
En la práctica, esto significa que:
- Se trabajarán menos horas ordinarias.
- El sueldo pactado deberá conservarse.
- Las prestaciones no deben reducirse.
- Las horas adicionales deberán registrarse correctamente.
- El cambio no debe aparecer como descuento en la nómina.
¡Conoce qué protege la reforma!


Casos en los que el pago sí puede ser diferente
No todas las personas reciben únicamente un sueldo fijo. Las comisiones, bonos, faltas, horas extra y otras incidencias pueden modificar el pago de un periodo, pero esos cambios no deben atribuirse automáticamente a la reforma.
RH debe separar los efectos de la reforma de las incidencias reales de cada persona para evitar descuentos equivocados y aclaraciones innecesarias.
¿Por qué trabajar menos horas no significa ganar menos?
La reforma modifica el límite de horas ordinarias, no el sueldo que la persona ya tiene pactado.
Por ejemplo:
- Sueldo mensual antes de la reducción: $15,000.
- Jornada semanal anterior: 48 horas.
- Jornada semanal al finalizar la transición: 40 horas.
- Sueldo mensual después de la reducción: $15,000.
La persona conserva el sueldo, aunque trabaja menos horas ordinarias. Por eso aumenta el valor proporcional de cada hora de trabajo.


¿Qué conceptos de nómina deben mantenerse?
La reducción de jornada no debe utilizarse para disminuir automáticamente:
- Sueldo base.
- Aguinaldo.
- Vacaciones.
- Prima vacacional.
- Prestaciones contractuales.
- Cotización ante el IMSS.
- Aportaciones relacionadas con INFONAVIT.
En los casos con comisiones, bonos o salario variable será necesario revisar cómo está integrado el ingreso.
Tu sueldo debe mantenerse aunque trabajes menos horas
La reducción de la jornada modifica el número máximo de horas ordinarias, pero no disminuye el sueldo mensual pactado ni las prestaciones laborales.
- Se reducen las horas ordinarias de trabajo.
- Se conserva el sueldo acordado.
- Las prestaciones no deben disminuir.
- El cambio de horario no debe registrarse como ausencia.
- El ingreso no debe ajustarse proporcionalmente a las nuevas horas.
Si una persona recibe $15,000 mensuales antes de la reducción, deberá conservar ese sueldo al ajustar su jornada, siempre que mantenga las mismas condiciones laborales.


Reduce horas, no el control de tu operación
Worky ayuda a conectar horarios, asistencia, incidencias y nómina para que la reducción de jornada no termine en descuentos incorrectos, diferencias en el pago o aclaraciones cada quincena.
Con información centralizada, RH puede detectar errores antes de timbrar y aplicar los nuevos horarios sin aumentar la talacha.
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Preguntas frecuentes sobre la reforma de 40 horas y el salario
No. La reforma de 40 horas no permite reducir el sueldo, salario ni prestaciones de las personas trabajadoras. Aunque la jornada ordinaria disminuirá gradualmente, el ingreso pactado deberá mantenerse. La reducción comenzará en 2027 y llegará a 40 horas semanales en 2030, sin afectar los derechos laborales adquiridos.
La protección no se limita al sueldo base. La reforma establece que la reducción de la jornada no puede utilizarse para disminuir salarios o prestaciones. Esto significa que una empresa no debe calcular un sueldo menor bajo el argumento de que la persona trabajará menos horas. Si alguien recibe $15,000 mensuales por una jornada de 48 horas semanales, deberá conservar los $15,000 cuando la jornada máxima aplicable se reduzca, siempre que permanezcan las mismas condiciones laborales. Lo que cambia es el tiempo ordinario de trabajo, no el ingreso mensual pactado. En términos prácticos, el valor proporcional de cada hora aumenta porque el mismo sueldo se distribuye entre menos horas ordinarias. También deben conservarse las prestaciones relacionadas con el salario, como aguinaldo, vacaciones, prima vacacional y beneficios establecidos en el contrato. Sin embargo, el pago final de una quincena puede variar por causas distintas a la reforma, como faltas injustificadas, comisiones, bonos sujetos a resultados, préstamos, pensiones alimenticias u otras incidencias reales. RH deberá separar esos movimientos del ajuste de jornada para evitar que un descuento incorrecto parezca una consecuencia legal de las 40 horas. También deberá actualizar horarios, reglas de asistencia y cálculos de nómina, porque un sistema mal configurado podría registrar las horas reducidas como ausencias. Si una persona detecta una disminución después del cambio, conviene comparar sus recibos, revisar las percepciones y solicitar a la empresa el desglose del cálculo. Worky permite relacionar horarios, asistencia, incidencias y nómina para identificar diferencias antes de pagar y timbrar. La regla general está respaldada por las disposiciones transitorias de la reforma constitucional y de la reforma a la Ley Federal del Trabajo. Un caso particular debe validarse con un especialista laboral.
El sueldo deberá pagarse completo aunque disminuyan las horas ordinarias de trabajo. Una persona con salario fijo mensual, semanal o quincenal conservará el monto pactado y sus prestaciones. La empresa tendrá que ajustar el horario y el cálculo de la jornada, sin convertir las horas reducidas en faltas, permisos, descuentos o ausencias.
Por ejemplo, una persona gana $18,000 mensuales y trabaja actualmente 48 horas por semana. Cuando le corresponda una jornada de 46 horas, seguirá recibiendo $18,000 mensuales si conserva el mismo puesto y las mismas condiciones laborales. Después, al avanzar la reducción gradual hasta 40 horas semanales, el sueldo tampoco deberá reducirse proporcionalmente. La empresa no podría argumentar que pagará únicamente cinco sextas partes del salario porque disminuyó el número de horas. La reforma protege el monto recibido, mientras que el calendario modifica el límite de la jornada ordinaria. La forma de pago seguirá dependiendo de la periodicidad establecida en el contrato: semanal, quincenal o mensual. En el recibo de nómina deberán aparecer las percepciones correspondientes al periodo y las deducciones que realmente procedan. Si la persona recibe comisiones, bonos por productividad o incentivos variables, esos conceptos pueden cambiar cuando dependen de resultados o condiciones previamente establecidas; esa variación no equivale automáticamente a una reducción salarial provocada por la reforma. Los casos de salario por hora, jornada parcial, semana reducida o contratos con componentes variables necesitan una revisión individual para asegurar que el ingreso no se reduzca indebidamente. También será necesario cuidar el control de asistencia. Si el sistema conserva un horario de 48 horas cuando la persona ya debe trabajar menos, podría generar faltas ficticias, retardos o descuentos automáticos. Worky ayuda a actualizar turnos y conectar las incidencias reales con la prenómina para evitar que el nuevo horario descuadre el pago. Antes de timbrar el CFDI de nómina, RH deberá comprobar que el sueldo base se mantiene, que las deducciones tienen una causa válida y que las horas adicionales se registran por separado. La reforma se implementará gradualmente: 48 horas en 2026, 46 en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030. Estos datos provienen del decreto constitucional publicado en el DOF.
Sí. La reforma distingue con mayor claridad la jornada ordinaria del tiempo extraordinario. Cuando una persona trabaja después de cubrir las horas ordinarias que le corresponden, ese tiempo debe registrarse y pagarse como hora extra. Reducir la jornada no permite conservar el mismo horario y considerar las horas adicionales como trabajo ordinario sin pago extra.
El artículo 123 constitucional establece que las horas extraordinarias autorizadas deben pagarse con un 100% adicional sobre el valor de la hora ordinaria; es decir, se pagan al doble. El nuevo límite constitucional es de hasta 12 horas extraordinarias por semana, distribuibles en un máximo de cuatro horas diarias y durante un máximo de cuatro días del mismo periodo. Cuando el tiempo extraordinario supera ese límite, la disposición constitucional ordena pagar un 200% adicional sobre la hora ordinaria; es decir, al triple. Esto no significa que una empresa pueda programar habitualmente jornadas excesivas únicamente porque pagará una cantidad mayor. El tiempo extraordinario debe responder a circunstancias excepcionales y respetar también las reglas que establezca la Ley Federal del Trabajo. Un ejemplo sencillo: si el valor de una hora ordinaria fuera de $100, una hora extra dentro del límite aplicable se pagaría en $200. Una hora que exceda el límite señalado se pagaría en $300. El cálculo real debe partir del salario y la jornada de cada persona, por lo que RH no debe usar una tarifa general para toda la plantilla. Con la reducción gradual, una empresa que no actualice sus turnos podría seguir solicitando 48 horas cuando el límite correspondiente ya sea menor. Esa diferencia podría generar tiempo extraordinario y elevar el costo de nómina. También existiría un riesgo si el sistema de asistencia registra las horas, pero la nómina no las recibe o las clasifica como ordinarias. Worky ayuda a conectar las marcaciones, los turnos y las incidencias para que RH detecte el tiempo adicional antes de calcular y timbrar. La organización deberá definir quién autoriza las horas extra, cómo se comprueban y cuándo se integran a la nómina. El nuevo régimen también prohíbe que las personas menores de 18 años realicen trabajo extraordinario. Estas reglas aparecen en el decreto que reformó el artículo 123 constitucional. Ante un caso concreto, conviene validar el cálculo con el área laboral o de nómina.
La Ley Federal del Trabajo no obliga a contratar una marca o plataforma específica. Sin embargo, una empresa necesita un sistema que pueda registrar, organizar y mostrar información sobre las jornadas cuando sea necesario.
Como mínimo, debe permitir identificar a cada persona y registrar electrónicamente su horario de inicio y finalización. También debe facilitar la consulta y entrega de los datos cuando la autoridad laboral los solicite.
Para una gestión más completa, conviene evaluar si ofrece:
- Registro electrónico de entradas y salidas.
- Identificación del colaborador.
- Configuración de horarios y turnos.
- Administración de varias sucursales.
- Historial de movimientos.
- Control de correcciones.
- Autorización de incidencias.
- Reportes de horas trabajadas.
- Identificación de tiempo adicional.
- Permisos diferenciados.
- Protección de datos personales.
- Conexión con nómina.
- Operación con conexión inestable.
- Métodos adecuados para personal remoto o en campo.
También debe ser sencillo para los colaboradores. Un proceso complicado puede provocar registros incompletos y aumentar las correcciones manuales.
Worky ofrece marcaciones mediante aplicación móvil, web, WhatsApp, QR, reconocimiento facial y opciones biométricas. La empresa puede utilizar diferentes métodos según la operación y el tipo de personal.
Cada registro se relaciona con el turno programado. Si existe una diferencia, RH puede revisar el movimiento y determinar si corresponde a un retardo, ausencia, salida anticipada o tiempo extraordinario.
Después de la validación, las incidencias aprobadas pueden conectarse con nómina. Esto reduce el traslado manual de información y facilita que RH, operaciones y nómina trabajen con los mismos datos.
Los reportes permiten consultar la asistencia y las horas laboradas por colaborador, área, sucursal o periodo. Esta visibilidad ayuda a detectar riesgos antes del cierre.
Ningún sistema puede garantizar por sí solo que una empresa nunca recibirá una multa. La tecnología debe combinarse con políticas, capacitación, revisión y asesoría. Worky brinda las herramientas para documentar la jornada y convertir el cumplimiento en un proceso cotidiano.







